Hacer reverencias es una forma de arte en Japón y el respeto es inculcado en los niños desde el momento que comienzan la escuela. Para los turistas, una simple inclinación de la cabeza o un intento de reverencia con el cuerpo levemente inclinado hacia adelante serán suficientes.
La duración e inclinación de la reverencia está directamente relacionada al rango de la persona a la que está dirigida. Por ejemplo, un amigo recibirá una reverencia rápida, de unos 30 grados de inclinación, mientras que un superior en la oficina en la que trabajas debería ser saludado con una reverencia más lenta, de unos 70 grados de inclinación. Se trata de entender la posición social de la persona y las circunstancias.
2. Etiqueta y modales en la mesa
Unas simple viñetas que recordar en este punto:
– Si te encuentras en una cena o una fiesta y te entregan una copa, aguarda antes de beber. Una vez que todos sean servidos, alguien tomará la iniciativa, dará un discurso, elevará su copa y añadirá “¡Kampai!” (¡Salud!).
– Recibirás una pequeña servilleta húmeda en la mayoría de los restaurantes japoneses. Utilízala para lavar tus manos antes de comer, luego dóblala y déjala a un costado de la mesa. No la uses como servilleta convencional ni toques ninguna parte de tu rostro con ella.
– No hay ningún problema con hacer ruidos al comer o sorber los fideos. De hecho, hacer ruidos al tomar la sopa de fideos ramen es una señal de buenos modales para demostrar que estás disfrutando de la comida.
– Puedes acercar el bol a tu boca para facilitar el comer con palillos, especialmente si se trata de un tazón de arroz.
– Antes de empezar a comer, ya sea una cena con 7 platos principales o una muestra de comida en un supermercado, lo correcto es decir “itadakimasu” (recibo esto humildemente).
3. No hace falta dar propina
No se acostumbra a dar propinas en Japón, bajo ninguna circunstancia, ya sea en taxis, restaurantes, salones de belleza. De hecho, dar una propina a una persona es un poco insultante: si los servicios que pides ya están cubiertos por el precio que te informaron, ¿para qué pagar más?
Si estás en una gran ciudad como Tokio y no hablas nada de japonés, un mozo o una moza quizás acepten la propina sólo para no tener que volver a explicar en una lengua extranjera el concepto de “aquí no se acostumbra a dejar propinas”.
Sólo recuerda: el precio es el precio.
4. Palillos
Dependiendo del restaurant elegido, quizás debas usar palillos. Si por alguna razón no estás acostumbrado a comer con ellos, haz el intento de aprender antes de pasar por inmigración. No es tan difícil como parece.
Aunque está cambiando lentamente, los japoneses solían creer que Japón era “único”: Japón es una nación-isla; Japón es el único país que tiene las cuatro estaciones; los extranjeros no pueden entender al Japón; sólo los japoneses pueden usar los palillos con propiedad.
Ya perdí la cuenta de la cantidad de veces que me indicaron que utilizaba los palillos japoneses con gracia y destreza, cuando lo cierto es que hasta un niño de tres años también puede hacerlo.
Si te encuentras cenando con un japonés, no te sorprendas si se maravilla por tu habilidad para comer como un japonés.
5. Umbrales de entrada
Quítate el calzado en la entrada de todas las casas y en la mayoría de los hoteles y comercios. Normalmente, encontrarás unos estantes en los que guardar tus zapatos y cerca de allí, una especie de chinelas para invitados que podrás usar. Muchos japoneses suelen cargar, por las dudas, con su propio par de calzado para interiores.
Nunca lleves puestos ninguna clase de zapatos o chinelas al pisar una estera de tatami (utilizada en la mayoría de los hoteles y los hogares japoneses, que incluso en la actualidad sirve como unidad de medida estándar). También recuerda ponerte y quitarte las chinelas especiales para usar dentro del baño.
Es de muy malos modales, por ejemplo, volver a ingresar a la sala de estar de una casa con las mismas chinelas con las que se caminó por pisos sucios.
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